Cloratos en agua: La nueva regulación 2026 y cómo afecta a la industria alimentaria

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La entrada en vigor de nuevos requisitos europeos relacionados con contaminantes y subproductos de desinfección está obligando a muchas plantas a revisar procesos que hasta hace poco se consideraban suficientes.

Entre los compuestos que más preocupación generan están los cloratos. Su presencia puede derivarse del uso de desinfectantes habituales como el hipoclorito sódico o el dióxido de cloro y su control se ha convertido en uno de los focos regulatorios más vigilados dentro del sector.

La nueva normativa sobre cloratos en 2026 no afecta únicamente a laboratorios o departamentos de calidad. Tiene implicaciones directas sobre la producción, el diseño de instalaciones, los sistemas APPCC y la gestión del agua en planta. Especialmente en sectores sensibles como la alimentación infantil.

¿Por qué preocupan los cloratos en la industria alimentaria?

El agua participa de forma directa o indirecta en prácticamente todos los procesos alimentarios: limpieza, formulación, generación de vapor, refrigeración o desinfección.

Cuando esa agua contiene residuos de cloratos, existe riesgo de transferencia al producto final.

Los cloratos en industria alimentaria están especialmente vigilados porque pueden afectar a la función tiroidea y presentan una sensibilidad mayor en productos destinados a lactantes y niños pequeños. 

Puedes ampliar información → sobre tecnologías de purificación y agua ultrapura para alimentación infantil en este artículo de tratamiento de agua en industria alimentaria infantil.

Por eso, las autoridades europeas llevan años endureciendo los controles y reduciendo los márgenes permitidos. 

Además, el problema no siempre está en el agua de origen. En muchos casos, los cloratos se generan dentro de la propia planta debido a:

  • Sobredosificación de desinfectantes.
  • Almacenamiento inadecuado de hipoclorito.
  • Degradación química de productos clorados.
  • Procesos de limpieza mal ajustados.
  • Falta de monitorización en tiempo real.

Esto ha hecho que el control de los cloratos en agua alimentaria deje de verse como una cuestión puntual y pase a formar parte de la estrategia de seguridad alimentaria de muchas compañías.

Qué cambia con la normativa de cloratos en 2026

La evolución normativa europea ya venía apuntando hacia controles más estrictos desde la actualización de la Directiva (UE) 2020/2184 sobre aguas destinadas al consumo humano y el Reglamento (UE) 2020/749 relativo a residuos de cloratos en alimentos.

Ahora, el calendario de aplicación previsto hasta 2026 obliga a las empresas alimentarias a reforzar sus sistemas de vigilancia y validación del agua utilizada en procesos productivos.

Nuevos límites y mayor responsabilidad del operador

Uno de los cambios más relevantes es el endurecimiento de los límites de cloratos en agua y alimentos cuando no existe un valor específico aplicable. 

En determinados casos, el valor de referencia general se sitúa en 0,010 mg/kg, un umbral especialmente exigente para muchas instalaciones industriales.

La normativa también deja claro que la responsabilidad recae sobre el operador alimentario, que debe garantizar:

  • La calidad del agua en el punto de uso.
  • La trazabilidad de controles y análisis.
  • La integración de riesgos asociados al agua dentro del APPCC (Análisis de Peligros y Puntos de Control Crítico).
  • La validación periódica de tratamientos y sistemas de desinfección.

Esto implica que ya no basta con confiar en la calidad del agua de red. El foco regulatorio está puesto en lo que ocurre dentro de la planta.

Más controles sobre contaminantes emergentes

La normativa de cloratos en 2026 llega además acompañada de nuevos controles sobre PFAS (Sustancias Perfluoroalquiladas y Polifluoroalquiladas) y otros contaminantes emergentes presentes en aguas de proceso.

Esto está llevando a muchas industrias a replantear sus sistemas de tratamiento desde una perspectiva más integral, combinando control microbiológico, reducción química y eficiencia operativa.

Cómo reducir cloratos en agua industrial

La reducción de cloratos en agua industrial depende de varios factores: calidad del agua de entrada, tipo de producción, sistema de desinfección y estabilidad operativa de la planta.

Por eso, las soluciones estándar rara vez funcionan igual en todas las industrias.

Antes de invertir en nuevas tecnologías, muchas empresas están comenzando por una auditoría completa del ciclo del agua para detectar puntos críticos y desviaciones operativas.

Revisión de procesos de desinfección

Uno de los primeros pasos para reducir cloratos en agua industrial consiste en revisar cómo se utilizan los productos clorados.

En muchas instalaciones aparecen problemas como:

  • Dosificaciones superiores a las necesarias.
  • Tiempos de almacenamiento demasiado largos.
  • Pérdida de eficacia de reactivos.
  • Ausencia de automatización en la dosificación.

Optimizar estos procesos permite disminuir la generación de subproductos sin comprometer la seguridad microbiológica.

En este sentido, tecnologías de control y monitorización en tiempo real ayudan a mantener parámetros estables y evitar desviaciones difíciles de detectar manualmente.

Tecnologías de eliminación de cloratos

Cuando la optimización operativa no es suficiente, es necesario incorporar tratamientos específicos para eliminar cloratos del agua de proceso.

Entre las tecnologías más utilizadas destacan:

  • ósmosis inversa.
  • Intercambio iónico.
  • Filtración avanzada.
  • Sistemas de desinfección sin reactivos químicos.

Si te interesa este tema → En SITRA desarrollamos un proceso que confirma la efectividad de resinas selectivas de intercambio iónico para eliminar cloratos.

Algunas soluciones basadas en resinas de intercambio iónico ya están permitiendo reducir concentraciones de cloratos por debajo de los límites regulatorios más exigentes, incluso en aplicaciones sensibles como alimentación infantil.

En sectores como babyfood, donde la exigencia es máxima, disponer de agua ultrapura se ha convertido en una necesidad operativa y no solo regulatoria.

Adaptarse antes de que aparezcan problemas

El principal reto de la normativa de cloratos en 2026 no es únicamente cumplir un límite concreto. El verdadero desafío está en adaptar las instalaciones para responder a un escenario regulatorio cada vez más exigente y cambiante.

Las empresas que ya están trabajando en la reducción de cloratos en industria alimentaria están apostando por enfoques preventivos:

  • Auditorías técnicas del ciclo del agua.
  • Tratamientos más avanzados.
  • Digitalización y control continuo.
  • Rediseño de procesos de limpieza y desinfección.
  • Integración del agua dentro de la estrategia APPCC.

Para profundizar en este escenario regulatorio y en las tecnologías aplicadas al sector, SITRA ha analizado recientemente el impacto de la nueva normativa del agua en la industria alimentaria y el papel de soluciones avanzadas para la eliminación de cloratos. 

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