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Índice
Redactado por José Antonio Martínez,
Responsable Desarrollo de Proyectos en SITRA
INTRODUCCIÓN
Europa ha situado el biometano, la valorización de residuos y la bioeconomía circular en el centro de su estrategia energética desde 2022, cuando la Comisión Europea lanzó el Plan REPowerEU con un objetivo claro: alcanzar 35 bcm/año (≈350 TWh) de biometano sostenible en 2030. Este objetivo —no vinculante pero sí estratégico— responde a la necesidad de reducir la dependencia del gas fósil importado, especialmente de Rusia, y acelerar la descarbonización de sectores industriales y logísticos difíciles de electrificar.
Para lograrlo, Europa ha activado varias palancas:
- Biomethane Industrial Partnership (BIP), una alianza público-privada destinada a identificar barreras, movilizar inversiones y coordinar a los Estados miembros en la expansión del biometano.
- Reforma del marco regulatorio a través de RED III, el Gas Package, ETS2 y FuelEU Maritime, que refuerzan el papel de los gases renovables.
- Movilización de inversiones: según el Biomethane Investment Outlook 2025, el sector ya ha comprometido más de €28.4 mil millones para impulsar nueva capacidad de biometano de aquí a 2030.
- Impulso a valorización de residuos: a partir de 2024 los Estados miembros deben garantizar la recogida separada de biorresiduos, una medida clave para asegurar materia prima sostenible para las plantas.
A pesar de estos pasos, la UE aún avanza a un ritmo insuficiente: la producción real de biometano en 2023 fue de 4.9 bcm, muy lejos de la meta 2030. Los informes europeos señalan que persisten fragmentación regulatoria, cuellos de botella de red, lentitud en permisos y falta de armonización en certificados de origen.
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ESPAÑA EN COMPARACIÓN: UN GIGANTE POTENCIAL TODAVÍA POR ACTIVAR
España es, según múltiples estudios, uno de los países con mayor potencial de biometano de Europa, gracias a su fortísima base agroganadera, recursos de residuos agrícolas y disponibilidad de suelos. Algunos informes sitúan este potencial en 163 TWh anuales, lo que colocaría a España entre los tres primeros países de la UE.
Sin embargo, la realidad actual está muy por debajo de su capacidad:
- En 2024 solo se produjeron 319 GWh, cubriendo apenas 0,163 % de la demanda nacional de gas.
- España contaba en 2023 con 12 plantas de biometano operativas, y algo más de 20 en desarrollo, cifras muy inferiores a las de Francia, Alemania o Dinamarca.
- Su objetivo oficial —20 TWh de biogás/biometano para 2030— es considerado poco ambicioso si se compara con el potencial estimado y con objetivos más robustos en otros países.
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PRINCIPALES CAUSAS DEL RETRASO ESPAÑOL
Los análisis recientes señalan cuatro grandes barreras:
- Falta de un marco regulatorio específico y estable para el biometano, lo que genera incertidumbre inversora.
- Fragmentación autonómica en materia de permisos, con criterios dispares y procesos lentos.
- Capacidad limitada de inyección en la red, debido a conexiones condicionadas u opacas.
- Ausencia de sistemas plenamente operativos de garantías de origen, esenciales para dar trazabilidad al gas renovable.
LO POSITIVO: UN MERCADO EN PLENA ACELERACIÓN
A pesar de los retos, España se ha convertido en uno de los mercados más atractivos para nuevas inversiones:
- Se prevé que España movilice €4.8 mil millones y más de 17 TWh/año de nueva capacidad hacia 2030, según la European Biogas Association.
- Los informes internacionales destacan que decenas de plantas están en fase avanzada de tramitación, especialmente en zonas agrícolas como Castilla-La Mancha, Castilla y León, Aragón y Andalucía.
- España destaca especialmente en valorización de residuos, alineándose directamente con la estrategia europea de priorizar sustratos no alimentarios.
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CONCLUSIÓN
Europa ha establecido una hoja de ruta clara y ambiciosa para escalar el biometano y cerrar el círculo entre residuos, energía y agricultura. El continente avanza con rapidez, aunque aún lejos del ritmo necesario para cumplir los objetivos de 2030.
España, por su parte, tiene una oportunidad extraordinaria: es uno de los territorios con mayor potencial técnico y disponibilidad de residuos, pero aún debe alinear regulación, permisos e incentivos para desplegar todo ese potencial. Si el país acelera las reformas pendientes, podría convertirse —en menos de una década— en uno de los líderes europeos en producción de biometano y biofertilizantes, generando además un impacto socioeconómico clave en el medio rural.

